La mañana se presenta algo crítica. Unas cuantas llamadas desde el hotel. No no no, bad bad bad and then... the miracle. El misterioso Virgil. A través de una Canadiense de lo más simpático consigo el teléfono de un señor que por lo visto me ofrece un cuarto barato. Oeeeeoeeeeeee. Y solo son las 11h!!!
Hablo con Virgil, ¿pero cual es la parada de metro más cercana? No te preocupes, tu ven, ves el piso y luego decides... y claro, uno no está para ponerse tonto... ¿Como te reconozco? (Aquí imaginad una voz grave muy musical). I'm a black man in a 1965 green Buick convertible. (o algo así) Así que no hay pérdida. Un tipo negro en un coche descapotable verde y viejo.
Lástima que no hice fotos de la llegada triunfal de Virgil. Impresionante. Resulta ser un jamaicano de lo más divertido. Llega con su hija de nueve años y metro setenta en un peacho de coche del carajo. Y vamos hacia su casa. Faaaar faaaar away, east of Toronto. Bienvenido a la tierra de las carreteras infinitas. Pasamos por barrios bonitos, barrios no tan bonitos, yo acojonado pensando... a ver si este buen hombre quiere mi piel para hacerle un traje a su hija, o peor, a ver si esta compinchado con el buen Etiope del otro día y quiere hacerme pagar por todos y cada uno de los pecados de la historia de los hombres blancos. Una aguja por cada pecado...
Finalmente llegamos a una bonita casa a unos metros del lago en un barrio residencial muy agradable.

Virgil tiene prisa y yo quiero ir a la facultad a ver si encuentro a alguno/a de los becarios de Mr. Goel así que dejo las cosas y parto GPS en mano (waypoint en casa de Virgil por si hay q enviar un misil guiado para evitarme sufrimiento) hacia la facultad. De todos modos, en las maletas solo hay ropa, libros y demás enseres inútiles (eso si, me voy a la facultad con cámara y portátil).
Bueno, solo 2 horillas y pico (casi 3 de hecho) hasta la facultad con pateada, bus, metro, bus, pateada.
Y si, encuentro a Oshin, un postdoc Iraní que ha vivido en Holanda, USA y ahora aquí. Un chaval súper majo con la ayuda del cual encuentro un cuarto en la "residencia de verano" del campus, que, paradojas del destino, se llama Winters Residence... 450$ al mes (300 euros). Que barato. Eso si, el cuarto, tela.

Cuchitril cerdo y pequeño a unos 70ºC... hogar dulce hogar. Que felicidad tener un sitio donde dormir... :D
Oshin me lleva hasta el metro en su descapotable del año la kika (si, aquí todo el mundo tiene descapotables... o no), coche que por otro lado solo puede usar en verano ¿? pq aquí el invierno es "Just for men", vamos, jodido. Y parto camino Virgil's home... con calma eh, q nos quedan unas horillas para llegar.
Imaginadme, con el peacho sentido de la orientación que me caracteriza, royo Lost in Toronto. Eso si, hombre precavido vale por dos. Dios bendiga el sencillo gesto de marcar la casa de Virgil en el GPS. Guiado por el divino aparato, vuelo raudo y preciso cual ave migratoria hacia mi destino. Y cuando camine por el valle de las sombras, no temeré oh Señor porque se que Tú estás a mi lado.
Cambio de planes. Me encuentro a Virgil en coche (uno diferente al Buick) en la dirección opuesta y me monto con el, su hija y otro Jamaicano... the quiet man.

The Quiet Man
Aquí la gente es muy viciosa. Tiene la curiosa costumbre de recorrer toda la ciudad de punta a punta como quien se levanta a por una bebida del frigorífico. Y si, recorremos literalmente todo Toronto de Este a Oeste, eso si, sin salir de la misma calle. Y llegamos a el barrio Jamaicano, o algo así, para dejar a the quiet man (ni 1 palabra). Encuentros en la tercera fase muy agradables con algún Jamaicano con algo más que sangre en las venas, muy buena gente por todos los lados (What's up man!) una cosa rara buenísima para comer y de vuelta al coche.
Vamos con Virgil y Tishanna (la hija de 9 años y 1.7m) de ruta por Toronto.
A su derecha, Tishiana, un angelito.

Y a su izquierda, Virgil, el Zen Jamaicano (si, va descalzo).
Visitamos unos parques impresionantes, del tamaño de media África, el hospital donde Virgil trabajaba hasta q un autobús paso por encima de su coche dejándole la espalda a pedazos y de camino al antiguo barrio de la familia jamaicana. Casas de varios millones, todo muy In, precioso, muy tranquilo, etc...

Volvemos a casa, buscando gasolineras baratas.


Dejamos a Tishanna y nos vamos Virgil y yo, Black & White, con el Buick
a una gasolinera muy barata del culo de Toronto... que exagerado, total, por 10cents/litro... Joder exagerado. Peacho de deposito que tiene el monstruo, como 75 litros!!! Normal, Cuenta Virgil que el bicho tiene como 450 caballos... impresionante. (Para aquellos/as para los q los caballos sean solo unos lindos animalitos cuadrúpedos, pensad que aquel coche tan potente de papa probablemente tenga 150 como mucho).
Pasamos unas cuantas horas ya de noche por Toronto visitando gente extraña, amigos de Virgil. Una china muy simpática de una tienda estilo 7 eleven, un Indio friky perdido de una pizzería nocturna... Una mezcla entre Bringin' out the death (Al limite con Nicolas Cage) y alguna peli en la que hallan descapotables con nombres muy largos y conversaciones con incomprensible jerga automovilística. Bueno, eso con tintes de película mística.
Resulta que Virgil es algo parecido a un Zen Jamaicano. La mitad del tiempo la pasa riendo, la mitad callado y la tercera mitad diciendo frases lapidarias ("Lots of mad people arround"), pero con sentido. Un tío muy muy muy relajado, muy muy buena gente, y very funny.
Un día para la historia, si señor.